Entradas

Se te acaban las palabras

Imagen
Se te acaban las palabras, se desvanecen los sueños, se te escapa entre las manos un tesoro que creías tuyo y te diriges hacia el agujero negro del que no sale la luz de la esperanza, en el que tu pasado y tu futuro ahogan tu presente. Te resistes a aceptar que tu tiempo ya pasó, que diste lo poco o mucho que se te concedió dar y que no tiene sentido anhelar una felicidad que apenas apareció por tu vida. Eres banco en el que ya nadie se sienta. Atrapado en un cuerpo enfermo, consciente de que vives rodeado de un gran engaño en el que la verdad ha sido prostituida y sin energía para salir a combatir allá donde otrora libraste grandes batallas. Aún vives porque amas, ya que sin ese amor otoñal habrías muerto del todo, pero intuyes que el invierno se acerca para no dar paso a la primavera. Si eres ave Fénix, tu resurgir está siendo demasiado fugaz. Pronto volverás a ser cenizas. Por más que te adornes contando lo que pudo ser y no fue, sabes que ni siquiera tienes mucho que echar de menos...

Vieja amiga

Imagen
Hola, vieja amiga. Te fuiste apenas unos meses pero vuelves para quedarte y, quizás, ya no partir más. Tú siempre tan directa, mostrándome la realidad tal cual es, sin adornos, con tu sonrisa sarcástica. Quise soñar y me despertaste bruscamente para recordarme que los sueños, sueños son y que la vida, esa perra que me muerde con saña cada vez que intento levantar la cabeza, no va a cambiar por mucho que lo desee. En tu regreso me has traído el regalo de un empeoramiento de antiguas afecciones. No te basta con que viva el día entero acompañado de un pitido insidioso y molesto. Tocaba volver a joderme un poco más la vista. Tocaba aniquilar las pocas fuerzas que me quedaban para no tener que depender de un andador primero y una silla de ruedas después. Tú siempre tan detallista. Vieja amiga, algún día no muy lejano seré yo quien parta para no volver jamás. Tendrás que buscarte otro incauto a quien atrapar en tus redes. Sabrás encontrarlo. Tú eres experta en ello. Sólo te pido un favor. No...

Dos almas

Imagen
Eran dos almas perdidas, que dejaban pasar el tiempo hasta que les llegara el momento de partir allá donde ya no hay tiempo y todo es un eterno presente. Eran dos almas abatidas, que apenas recordaban lo que era ser queridas, que creían cerrada la puerta del amor que llena de vida la vida, el amor que contagia de esperanza y alegría todo aquello que toca. Eran dos almas heridas por la vida, sin compañía que endulzara sus momentos amargos, sin unos ojos a los que mirar para hayar el descanso, la paz y la alegría de saberse amadas. Y Aquel de quien brota el amor las amó. Y Aquel que unge toda herida las unió. Y Aquel que ilumina la noche las llamó. Llamadas a amarse por siempre para servir a su Dios. Eran dos almas perdidas y el Señor las salvó por su amor.

Arrastrado por el viento impetuoso de tu Espíritu

Imagen
Señor mío y Dios mío, me llevas siempre a donde quieres. A pesar de mis pecados y mis debilidades, me conduces hacia el sendero del cumplimiento de tu voluntad. Me has probado en el dolor, en el sufrimiento, en la cruz, pero siempre sostenido por tu gracia. Veo tu mano en tantos acontecimientos de mi vida que a veces me pregunto si merezco tanta atención por tu parte. Pero no es merecimiento. Es amor, es gracia sobre gracia, es que estabas moldeándome como buen alfarero. El mejor de todos. Ahora vuelves a darle un vuelco a mi vida y aunque siento que me mareo un poco al dejarme arrastrar por el viento impetuoso de tu Espíritu, sé que no hay viaje más seguro que aquel que llega al destino que tú has dispuesto.  Aún debo callar y esconder al mundo el tesoro que me has regalado. Es tan bello, tan dulce, que me cuesta mantener ese silencio, pero es tu voluntad que así sea por ahora. Ahoga mis temores con el agua de la fe que me regalas. Doma mi galope impetuoso con las riendas de tu Es...

Novena a San Benito

Imagen
  Oración preparatoria para todos los días Te saludamos con filial afecto, oh glorioso Padre San Benito, obrador de maravillas, cooperador de Cristo en la obra de salvación de las almas. ¡Oh Patriarca de los monjes! Mira desde el cielo la viña que plantó tu mano. Multiplica el número de tus hijos, y santifícalos. Protege de un modo especial a cuantos nos ponemos con filial cariño bajo tu amparo y filial protección. Ruega por los enfermos, por los tentados, por los afligidos, por los pobres, y por nosotros que te somos devotos. Alcánzanos a todos una muerte tranquila y santa como la tuya. Aparta de nosotros en aquella hora suprema las asechanzas del enemigo, y aliéntanos con tu dulce presencia. Ahora consíguenos la gracia especial que te pedimos en esta novena... Día Primero ¡Oh glorioso San Benito, que desde tu infancia reconociste la vanidad del mundo y únicamente deseaste los bienes eternos! Alcánzanos un vivo deseo del cielo y que recordemos frecuentemente a Dios, nuestro úl...

Regalo inesperado

Imagen
Somos el regalo inesperado que el Señor ha querido concedernos por pura gracia. Somos protagonistas del guión de la película que el Señor quiere rodar para mayor gloria suya. Somos nazarenos que se ayudan a cargar las cruces que Dios echa sobre sus hombros. Somos el uno para el otro, y ambos seremos uno para Dios, que es fundamento de nuestra unión. La santidad para dar gloria a Dios, nuestro destino. La salvación de las almas, nuestra pasión. El servicio a la Iglesia, nuestra tarea, El testimonio del reinado de Cristo, nuestro lema. En la Virgen, nuestro descanso. En San José, nuestro refugio. En el Niño Jesús, nuestro corazón. En el Verbo Encarnado, nuestro estandarte. El Espíritu Santo, nuestro amo y señor. La Palabra de Dios, nuestra espada. Los sacramentos, posada de nuestro camino. La fe, la gracia y la caridad, nuestras insignias. Padre nuestro que estás en los cielos. Sántificado sea tu hombre. Venga a nosotros tu reino. Reina en nosotros, santifícanos en tu amor.

Treintena a San José

Imagen
  ¡Amado San José! Desde nuestra pequeñez y dolor y ansiedad, te contemplamos con emoción y alegría en el cielo, donde resides con los Bienaventurados, pero también como padre de los huérfanos en la tierra, alegría de los tristes, amparo de los desvalidos, gozo y amor de tus devotos ante el trono de Dios. Por eso nosotros, pobres, desvalidos, frágiles y necesitados, te dirigimos hoy y siempre nuestras tristezas y alegrías, nuestros ruegos y súplicas, nuestros arrepentimientos y nuestras esperanzas; y hoy especialmente traemos ante tu imagen un sufrimiento que consolar, un mal que remediar, una desgracia que impedir, una necesidad que resolver, una gracia que obtener para nosotros y para nuestros seres queridos. Y para animarte aún más a oírnos y obtenérnoslo, te lo pediremos durante estos treinta días, urgente y confiadamente, recordando los hitos que en tu vida marcaron tu fidelidad a toda prueba, y que son los motivos que tenemos para esperar que no demores en responder a nue...