Se te acaban las palabras

Se te acaban las palabras, se desvanecen los sueños, se te escapa entre las manos un tesoro que creías tuyo y te diriges hacia el agujero negro del que no sale la luz de la esperanza, en el que tu pasado y tu futuro ahogan tu presente.

Te resistes a aceptar que tu tiempo ya pasó, que diste lo poco o mucho que se te concedió dar y que no tiene sentido anhelar una felicidad que apenas apareció por tu vida. Eres banco en el que ya nadie se sienta.

Atrapado en un cuerpo enfermo, consciente de que vives rodeado de un gran engaño en el que la verdad ha sido prostituida y sin energía para salir a combatir allá donde otrora libraste grandes batallas.

Aún vives porque amas, ya que sin ese amor otoñal habrías muerto del todo, pero intuyes que el invierno se acerca para no dar paso a la primavera. Si eres ave Fénix, tu resurgir está siendo demasiado fugaz. Pronto volverás a ser cenizas.

Por más que te adornes contando lo que pudo ser y no fue, sabes que ni siquiera tienes mucho que echar de menos. Momentos demasiado fugaces como para llenar un breve capítulo de la historia de tu vida.

Señalado por un dedo acusador sin poder hacer otra cosa que bajar la cabeza. Víctima de aquello que no habías provocado. Encarcelado tantos años que ya no sabes cómo vivir fuera de la prisión.

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