Quietecito
En octubre del año 1999 mi esposa y yo regresamos a la Iglesia Católica tras más de 8 años y medio siendo evangélicos. Todavía era Papa San Juan Pablo II, quien para muchos de mi generación, e incluso la inmediatamente posterior, ha sido el "Papa de nuestra vida". No entro a juzgar su pontificado, con sus luces y sus sombras, porque es perder el tiempo y además no creo que a los pocos que lean este post les haga falta leer lo que ya saben que opino. Tras el papa polaco llegó el alemán, Benedicto XVI, lo que supuso una continuidad en las líneas principales marcadas tras el CVII. Fue él quien fijó esa peculiar idea de que aunque la Iglesia cambie de doctrina hay continuidad porque sigue siendo la Iglesia. Eso, y no otra cosa, es su tesis sobre la hermenéutica en la reforma en la continuidad, que así la llamó. Cito: ...la nueva definición de la relación entre la fe de la Iglesia y ciertos elementos esenciales del pensamiento moderno, revisó o incluso corrigió algunas decisio...