Las cosas son como son
Es demasiado evidente que no me espera un futuro esplendoroso. No lo va a ser a nivel físico, emocional, psicológico, ni tampoco espiritual. A nivel físico tengo tantas cosas que no tiene sentido que haga la lista. Es cierto que, en principio, ninguna de ellas me adelantará la muerte, pero todas juntas van a hacer que mi vida sea aún peor de lo que ya es. En todo caso, siempre hay alguien que está peor que yo... así que no debería quejarme. A nivel emocional, el asunto está aún peor. No es sólo la ausencia de toda esperanza de encontrar un nuevo amor, porque, de hecho, es mejor que no lo encuentre porque la imposibilidad práctica de que salga adelante por mis enfermedades lo haría una fuente de sufrimiento más. Es lo que llamo la ausencia de la presencia. Es vivir encerrado entre cuatro paredes, sabiendo que si salgo de ellas, tampoco tengo a nadie fuera con quien relacionarme. Es no tener a nadie con quien hablar cara a cara, sin una pantalla de teléfono o de ordenador de por medio. E...