Recuerdos sueltos
No se te olvida esa camioneta que te llevaba desde el barrio de la Alhóndiga en Getafe hasta la Glorieta de Embajadores en Madrid. No se te olvida ese recorrido por la carretera de Toledo, cuando Orcasitas te anunciaba la Plaza Elíptica y te removías inquieto en el asiento porque te quedaba poco para llegar. Y ya en la glorieta, entrabas enseguida en el Metro, línea 3, camino de la estación de Lista, línea 4, donde vivían tus abuelos maternos o de la estación de Estrecho, línea 1, donde vivían los padres de tu padre. Y sí, recuerdas que tú de mayor querías ser conductor de Metro. Eras feliz cuando podías montarte en el primer vagón, delante del todo, y por un ojo de buey contemplabas como os adentrabais en el túnel, cómo os acercabais a los semáforos en rojo que casi siempre se ponían en verde antes de llegar y cómo la luz de la estación próxima aparecía tras una curva. Siempre te preguntabas cómo podía el conductor lograr que los vagones se detuvieran en el lugar exacto. Y luego estab...