Si ha de ser, será
Abatido pero expectante. Temeroso de que si sale el sol, tus ojos envejecidos no puedan guiar tus pasos. Sabiendo lo que debes hacer, pero sin constancia para llevarlo a cabo. Alegre por fuera, lleno por dentro de miedo a que se eternice tu tristeza. No añoras lo que no volverá, pero con pavor de no tener nada más que añorar en tu vejez.
Y sin embargo, todavía puedes dar, puedes servir, puedes enseñar, puedes disfrutar, te puedes entregar y puedes recibir. Puedes amar y ser amado. Si ha de aparecer, aparecerá. Si ha de ser, será. Y si no, en los brazos de tu Creador reposarás.

Comentarios
Publicar un comentario