Pobre estúpido

Es horroroso no poder huir de tus pensamientos cuando son clavos en el ataúd de tu alma.

Es espantoso caminar por las arenas movedizas de la angustia, del vacío, del ocaso de la esperanza. Cuanto más anhelas, cuanto más necesitas, cuanto más buscas la mano a la que agarrarte, más te hundes hasta el fondo.

Es angustioso el darte cuenta de que no puedes fiarte lo más mínimo de tu discernimento, de tu pálpito, de que eres el necio que confunde sus deseos con la voluntad de Dios.

Pobre estúpido que no has aprendido a evitar ilusionarte para no desmoronarte estrepitosamente cuando la realidad se impone.

Pobre necio que todavía sueñas con lo que no te mereces, con lo que no te corresponde.

Niñato iluso, que piensas que el globo que tienes entre sus manos no explotará o no caerá sin remedio al suelo al quedarse sin aire. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Treintena a San José

Conclusión lógica

Pasión por las almas