Miraste al espejo

En muchas ocasiones las palabras no alcanzan a describir la realidad de lo que vives, de lo que sientes, de lo que padeces. Eres como el pintor delante de un marco sin lienzo, sin pincel, sin paletas ni pinturas.

Miraste al espejo y te diste cuenta de que aquel que contemplabas era solo una sombra de ti. Bajaste la mirada sabiendo que estabas ya en un invierno sin primavera futura.

Ser gracioso, o al menos intentarlo, es el disfraz que usas para disimular tu amarga e interminable tristeza, pero es mejor disfrazarse de vez en cuando que ir siempre vestido de los harapos de la soledad y la desesperación.

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