Joven pajarillo


El silencio del alma inquieta e ilusionada es preludio de sinfonía desbordante.

El primer amor es como el joven pajarillo que no se atreve a dar el primer vuelo...
Y cuando finalmente vuela, no quiere posarse de nuevo en tierra.

Anhelaba el día en que pudiera escribir sobre cómo su ilusión de improbable cumplimiento se convertía en una feliz realidad.

Se dio cuenta de que soñar el amor no era amar de verdad, pero no quiso dejar de soñar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Treintena a San José

Conclusión lógica

Pasión por las almas