Ave nocturna que detesta la noche
Él es como un perrito callejero viejo que se quedó sin dueño. Sabe que las miradas de compasión que ocasionalmente recibe no amortiguan ni su pena ni su soledad.
Él es como un chiquillo enamoradizo, pero sin inocencia que perder y sin esperanza de encontrar ojos cómplices que sepan ver en lo profundo de su corazón.
Él es ave nocturna que detesta la noche, arquero sin flechas, galán sin dama, bufón sin corte, juglar que perdió la voz.
Él es el invitado a la boda que nadie conoce, es al que todos saludan pero a nadie le importa, es el que su ausencia no resta, es aquel por quien por ninguno pregunta.
Él es quien quiso ser y no fue, quien lo que es no quiere ser pero ya no sabe dejar de ser.
Él ya no es él porque no hay un tú que le llame por su nombre.

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