La batalla


Cada noche es una batalla, un ir y venir de lamentos, de miedos, de angustias, todo ello sucedido de chispazos de esperanza, de paz y efluvios que dejan en el alma turbada cierto aroma celeste.

No sabes si estás presto a partir o queda un largo recorrido por delante. Te preguntas si ya lo has hecho todo o en realidad casi no has empezado a hacer lo que se te ha asignado. Presientes que la soledad te acompañará en lo que te queda de peregrinación, pero lo mismo te esperan en el próximo valle para ir de la mano.

Rezas, clamas, te acurrucas cual niño pequeño y finalmente lloras conmovido al ver que el fuego de tu alma no se ha apagado. Y entonces quieres ir y prenderlo todo con esa llama que no se consume. Y entre sueños de profeta tus ojos se cierran. Hasta la próxima noche.


Comentarios

  1. Una batalla la vida, el combate de la fe, la oración nuestro refugio, la Eucaristía nuestro alimento. Gracias por poner tu sentir en tan pocas y profundas líneas.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Treintena a San José

Conclusión lógica

Pasión por las almas