Nadie os pide que comprendáis

Hola, viejo amigo. Veo que has vuelto. Tengo reservada para ti la más espera niebla, la hojarasca putrefacta más resbaladiza, el ulular del viento más helador, el camino más lúgrube hacia el interior de ti mismo. ¡Bienvenido!

El tedio todo lo llena. Y cuanto más lo llena todo, más pesado se hace, más destructor del ánimo, de tal forma que desearías pulsar un interruptor que desconectara tu mente de cualquier pensamiento, de cualquier emoción, porque es mejor no sentir nada que morirse de asco viendo como pasan las horas y los días sin nada que hacer salvo desear y anhelar lo inalcanzable.

Lo que debió ser tu fuente de fidelidad se convirtió en infierno, en purgatorio sin fin, en dolor y sufrimiento para el que no había medicina. Años, décadas viviendo el fracaso propio y ajeno. Por eso temes soñar y tener esperanza, porque siempre precede a la cruda e inalterable realidad, a la puta y miserable realidad, a esa furcia que te deja más arrastrado que antes de soñar y esperar.

Cuando dejas de ser un hipócrita, cuando decides que no vas a hacer como que celebras aquello que detestas, cuando muestras algo de las heridas abiertas que no se cierran, cuando tapas el cuenco de la esperanza con el paño de la realidad, entonces te dicen que no tienes fe, que eres culpable de sentir lo que sientes o al menos de decirlo. A ellos digo: no digáis nada, no leáis, no escuchéis, dejadme a solas. Nadie os pide que comprendáis.

Dentro de ti hay un agujero negro que se traga la poca luz que te queda, que se adueña de tu alma aplastándola sobre sí misma, que sabe esperar paciente a que te hundas en sus profundidades tenebrosas, consciente de que es cuestión de tiempo que dejes de luchar contra esa gravedad que te aprisiona. No es una noche oscura del alma. Es la tiniebla que te rodea con sus brazos de muerte y desesperación.

Dios mío, ven en mi auxilio, date prisa en socorrerme.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Treintena a San José

Conclusión lógica

Pasión por las almas