Sigue soplando las velas de mi alma


Espíritu divino, sigue soplando las velas de mi alma para navegar por el océano de Cristo hacia el encuentro infinito con el Padre. No permitas que encalle en los acantilados de mis pecados. 

En mi debilidad te haces fuerte. En mi aridez te haces vergel exuberante. En mi sequedad haces brotar agua salutífera.

Arrancas de mí oraciones que no sabría rezar. Haces brotar de mi espíritu alabanza y adoración que anticipan el cielo. Me regalas el arrepentimiento que limpiará mi alma.

Sólo en ti descanso. Sólo en ti hayo paz. Sólo en ti soy el que estoy llamado a ser. Sólo de ti el consuelo. Sólo por ti el amor.

Espíritu Santo, sé el viento que despeja la niebla de mis temores, mi soledad y mi angustia. Quédate para siempre conmigo y dame la vida en el Padre y el Hijo.

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