El halcón que quiso ser gorrión
Muchos solo leen de mí el título, la portada y la contraportada. Muy pocos se adentran en mis páginas. Casi nadie me lee entero.
Todos somos mucho más de lo que aparentamos. No necesariamente mejor o peor, pero siempre más. Y en ese más que no mostramos, en ese más que los otros no ven, suele estar nuestra verdadera esencia.
Me consuela saber que de vez en cuando recibo el regalo de contemplar la belleza de su alma y soy libre para abrirle la puerta de la mía. Muy pocos han mirado ahí dentro.
Cuando dejé de amarte aprendí a amarte de nuevo. Y te amé más que nunca.
Donde solo leen de ti la prosa yo encuentro tu poesía. Donde solo saben de ti la letra yo escucho tu melodía. Déjame leerte, déjame cantarte.
Soy como aquel halcón envejecido que quiso ser joven gorrión para poder posarse en la mano de su amada.

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