Lo que sabes, lo que sientes
El corazón en un puño, la angustia que te ahoga, el sufrimiento que lo llena todo. ¿Cuántas veces has estado en esa situación? Son incontables. Y por más que te aferras a Dios, la desesperación no se va. Se queda a tu lado como compañera inseparable de tu camino. Te conoces toda la teoría, todos los versículos de la Escritura y casi todos los consejos de santos y doctores de la Iglesia para afrontar la prueba, la cruz, el sufrimiento. Sabes que todo ayuda para bien a los que son amados por el Señor, a quienes conforme a su propósito son llamados. Sabes que Él es tu pastor aunque andes en valle de sombra de muerte. Sabes que Él llama a los fatigados y agobiados para aliviar su carga. Y sin embargo, sigues sintiendo que la muerte te rodea, no ves salida a tu desesperación y tu alma se postra agotada, sin fuerzas. Ya no te quejas. Lo asumes. Ya no esperas nada, aunque lo pides. Te dejas ir, como madero arrojado al agua que es llevado por las corrientes de un lado para otro, a la espe...