Nadie os pide que comprendáis
Hola, viejo amigo. Veo que has vuelto. Tengo reservada para ti la más espera niebla, la hojarasca putrefacta más resbaladiza, el ulular del viento más helador, el camino más lúgrube hacia el interior de ti mismo. ¡Bienvenido! El tedio todo lo llena. Y cuanto más lo llena todo, más pesado se hace, más destructor del ánimo, de tal forma que desearías pulsar un interruptor que desconectara tu mente de cualquier pensamiento, de cualquier emoción, porque es mejor no sentir nada que morirse de asco viendo como pasan las horas y los días sin nada que hacer salvo desear y anhelar lo inalcanzable. Lo que debió ser tu fuente de fidelidad se convirtió en infierno, en purgatorio sin fin, en dolor y sufrimiento para el que no había medicina. Años, décadas viviendo el fracaso propio y ajeno. Por eso temes soñar y tener esperanza, porque siempre precede a la cruda e inalterable realidad, a la puta y miserable realidad, a esa furcia que te deja más arrastrado que antes de soñar y esperar. Cuando dejas...